Fue un momento muy especial y emotivo, la verdad no sé como fue que no lloré (la verdad es que si lo se) yo pensaba que me la iba a llorar toda, y no fue así, quizás contrariamente a algunos, tenía una paz bíblica, esa que sobrepasa todo entendimiento.
Amiga, no te despediste de mi, del resto si pero de mi no, y eso me encanta, porque sé que la distancia es temporal, muy pronto te veré, aquí o allá, pero más que por eso, es porque sé que es necesario este tiempo para Dios y vos (se me sale el arg.) y oro para que Dios te bendiga y te conduzca en todo, para que tengas paz y desarrollo profesional y ministerial en tu país, y disfrutes de tu familia y tu gente querida.
Te amo mucho amiga, no sabes lo especial que eres para mí, y cuánto me has bendecido. He podido aprender mucho de tu persona. Eres un regalito que Dios me mandó en el tiempo justo para conocer.
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