
Hoy es un día especial. Es extraño afirmarlo, ¿qué me hace pensar que es así?, pues nada más ni nada menos que saber que me espera un día con la persona que más amo. Dios, que hoy sigue trabajando en mí según su propósito.
Sé que vivo la mayor parte de mi vida inconciente de esto, y es por eso que muchos de mis días son monótonos y sin expectativa... pero
...¿Qué sucedería si un día al despertar encontráramos un sobre en la puerta de nuestra casa, y dentro de ese sobre una invitación a pasar el día más extraordinario se nuestras vidas con esa persona que tanto amamos?
Seguramente saltaríamos en un pie al saber que esa persona está afuera de casa esperándonos. Una ducha, la mejor ropa, el mejor perfume...lo mejor que tengamos, eso nos pondríamos encima para salir de casa y encontrarnos con el/ella, y sumegirnos en la aventura de "un día con..."
Quizás no lo sepamos, pero esos sobres con invitaciones especiales están todos los días en nuestra puerta; unos han sido pisoteados por nosotros mismos cuando salimos rápidamente a vivir un día más de nuestra vida común y corriente, a otros se los llevó el viento de las circunstancias y afanes que pasaban fuera de casa y fueron a dar quizás a cualquier lugar, otros fueron tomados por otras personas que pasaban fuera de casa, y la invitación la aprovechó otra persona, y qué...si hay días que ni nos queremos levantar para comenzar a vivir nuestro día "común y corriente" y ni nos hemos enterado.
Hoy es un día especial. Está el sobre, está la invitación, está esa persona especial fuera de casa esperándome, ¿qué hago?, ¿acepto la invitación? o ¿me quedo en casa?, ¿y si mejor no me levanto?, quien no quiere dormir un rato más...pero...no hay mucho que pensar; salto de la cama, voy directo al baño, una ducha, mientras mi corazón se acelera por "esa persona" que está afuera esperándome, los minutos se me hace eternos. Me visto con la mejor ropa que tengo, me pongo mi perfume favorito, mientras todo mi ser está dispuesto a vivir ese día extraordinario. Corro de allá para acá buscando algo que no encuentro, son los nervios, mariposas en mi estómago; me pregunto si todavía estará allá afuera, ¿y si se fue porque se aburrió de esperarme?...¡¿qué hago?!, ese pensamiento me paraliza....
...corro hacia la puerta con el corazón latiendo a mil por horas, la abro, salgo y...¡NO ESTÁ!
miro hacia todos lados repitiendome en mi mente: ¡no está!..de pronto aparece...viene cruzando la calle desde el frente, vestido/a con su mejor ropa, con una sonrisa indescriptible. En su manos trae muchos sobres...no deja de mirarme. Me paralizo por unos segundos, ahí viene...corro hacia él,sus brazos me rodean. Está aquí y me emociona. Derramada en su pecho estoy, siento el latido de su corazón...¡no lo puedo creer!
Alzo la mirada, mi corazón no puede resistir su voz de amor. No importó nada, no le importó la espera, las muchas veces que quedó afuera porque no salí a encontrarlo, las muchas veces que le ignoré. No importa- me dice- ahora estás aquí y quiero entregarte todo mi amor, todo lo que he guardado durante tanto tiempo para ti. Quiero hacer todos los días de tu vida especiales, quiero acompañarte, consolarte, amarte...
Hoy es un día especial. Puedo sentir lo valioso/a que soy para ti, amado Dios.